
XXIV
"Yo soy cóncava y convexa;
dos medios mundos a un tiempo:
el turbio que muestra afuera,
y el mío que llevo dentro.
Son mis dos curvas-mitades
tan auténticas en mí,
que a honduras y liviandades
toda mi esencia les di.
Y en forma tal conviví
con negro y blanco extremosos,
que a un mismo tiempo aprendí
infierno y cielo tortuosos."
A Pita Amor la conocí en la calle a finales de los setenta. Con mis amigos de la cuadra. Las tardes de los sábados, le gustaba pasar por Michelet en la Colonia Anzures. Caminando desde el Hotel del Bosque, recorría Copérnico y daba vuelta a la esquina. Siempre nos encontraba y se detenía. Sus manos llenas de anillos, sus dedos arrugados y torcidos, su mejillas extremadamente pintadas y su cabello desvelado y con residuos de un esmerado arreglo olvidado.
Nuestra primera impresión y la mía en particular, fue de locura. Ese era su camino, nosotros no sabíamos, quién era, ni a dónde iba. A su paso eramos un grupo de chamacos que la distraía. Decía cosas, que nosotros no entendíamos, gritaba, nos hacía preguntas extrañas, reíamos. Yo la veía cansada y triste. Tenía dificultad para andar y con tanto perifollo.
Fueron muchos años, no se cuantos. Pero un día al dar yo la vuelta antes que ella, la encontré en la otra esquina, recitando con una voz firme y muy alta, una enorme poesía. Al principio pensé que alguien la había hecho enojar, cosa que no era extraña. Pero al detenerme a escuchar, me dí cuenta de lo que decía y sus palabras me impactaron. Ahí aprendí y me enamore de la poesía.
Años después, muy lejos de ese lugar, supe quien era aquella señora estrafalaria que recorría las calles de la Anzures y que me inquietaba tanto. ¿De dónde venía? ¿a dónde iba?
Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein, la gran Pita Amor. Jamás he podido olvidar esa mañana, ni a ella, ni su poesía. La undécima musa.
Decidí poner las dos imágenes de Pita, contrastantes, por que así la conocí y así la descubrí.
2 comentarios:
ME HUBIERA ENCANTADO VERLA UNA SOLA VEZ EN MI VIDA
la segunda foto es Maria Felix !
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